Experiencia en mesa «La travesía de Dampier»

Esta experiencia la llamamos Travesía Dampier. Es un recorrido corto pero sabroso, inspirado en esta enorme travesía de un explorador que escribió e investigó sobre todo el sureste hace más de 300 años, donde cada platillo y bebida está inspirado en las técnicas tradicionales de nuestra cultura gastronómica.

Zarpamos

Este primer bocado está inspirado en los inicios de la travesía de William Dampier por estas tierras. Una esferificación de cerveza artesanal que encapsula con los sabores del mar y la tierra, recordando ese primer contacto entre culturas y sabores. Al morderla, descubrirá una explosión líquida que da la bienvenida al viaje: una mezcla de técnica moderna y producto local, justo como Dampier combinó ciencia y exploración. Una invitación a abrir el paladar y sumergirse en la historia.»

Esta entrada líquida acompaña el primer bocado del menú. Es un tepache especiado con pimienta gorda, zacate limón y clavo: un fermento suave que baja a tierra y evoca los sabores que los pueblos nativos compartían con los forasteros que llegaban por mar. Ideal para abrir el paladar y conectar con el origen.

Mar abierto

Siguiendo esta travesía nos encontramos con un ceviche fresco como el mar, con pepino, tomatillo, pitahaya y un gel de guaya, servido sobre chips crujientes de yuca frita. 

Acompañado del Ron Campechano  “Cannavera” mezclado con un cordial de lima y albahaca, que aporta frescura herbal y cítrica, como una brisa navegando por la costa.»

De vuelta a tierra

Ahora nos adentramos al monte con una tostada de maíz azul, base tradicional que Dampier pudo haber encontrado en sus exploraciones. Sobre ella, un tzic de venado ahumado con palo de tinte, una técnica ancestral que realza sus sabores herbales y frescos. 

La acompañamos con un Gin Kantun infusionado con guayaba, anís y miel de abeja, que aporta dulzura y especias, evocando la sensación de encontrar frutos en medio del bosque.

Bitácora Final

Cerramos nuestra travesía en tierra firme con un tamal suave de masa colada, cocido al vapor en hojas frescas de plátano, enriquecido con zetas y vegetales. Este platillo evoca los sabores profundos de la selva maya, el humo de las fogatas y el calor del hogar, reflejando técnicas ancestrales como la nixtamalización y el uso de hojas naturales para la cocción, que Dampier pudo haber encontrado en sus exploraciones.

Lo acompañamos con un chilate especial, una bebida ancestral de cacao tostado, maíz nixtamalizado, endulzado de miel y un toque de canela, que se consumía mucho antes de la llegada de los piratas. Es un sabor que lleva la raíz y la historia en cada sorbo.